BOUGANVILLA (Bougainvillea spp.)
- En realidad no destacan sus flores sino sus llamativas brácteas que envuelven a las verdaderas flores. Las hay de muchos colores: blancos, rosas, carmín, morados, amarillo, beige… y las “flores” pueden ser sencillas o dobles que nacen agrupadas en ramilletes.
– Puede crecer sin problemas en maceteros y en jardineras, pero son plantas de raíces sensibles, intolerantes al trasplante, sobre todo si son ejemplares que tienen varios años.
– Puede servir como planta de interior, pero ha de ser un lugar muy luminoso y con pocas variaciones de temperatura.
– Una vez que crece, se vuelve más resistente al frío que joven, pero aún así, se dañará por debajo de -4ºC.
– Se dice que la Bougainvillea, cuanto más sufrida, más florida. De hecho, es habitual ver casas con jardines abandonados, llenos hierbajos y todo seco, con una bouganvilla floreciendo espectacular, repleta de flores.
– Es importante no excederse con el riego ni con el abono (demasiado Nitrógeno), ya que esto puede impedir la floración. Si no florece, suspender riego y abono. Si vemos que las hojas empiezan a amarillear probablemente sea por exceso de riego por lo que debemos suspender el mismo durante un tiempo.
– Poda de bouganvilla: en invierno, poda los brotes laterales dejando unos 5 centímetros sobre el tallo principal. Si está enmarañado, elimina los tallos viejos y ata jóvenes para cubrir los huecos que queden. En verano, despunta los vástagos cuando las flores se marchiten, cortándolos hasta un lateral que no haya dado flor.
– Es muy importante la orientación de la bouganvilla ya que a pleno sol es como mejor se encuentra. Cuanto mas sol reciba, mas flores producirá y de color más intenso. Si la colocamos en una zona sombreada, las hojas nuevas se harán grandes y de un color verde intenso, pero la floración será muy pobre y de colores muy apagados.
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